(Informa desde el aeropuerto militar de Catam nuestra corresponsal: Sexy nurse, )
Editoriales, mentiras y video
El editorialista del diario El Tiempo escribió en tono grandilocuente que la extradición de los jefes paramilitares era "uno de esos actos del presidente Álvaro Uribe tan potentes e impredecibles como definitivos".
Pero, por más que el editorialista se empeñe en escribir en tono de epopeya, difícilmente nos convencerá de que la extradición de los jefes paramilitares obedeció a un afán de justicia.
La extradición no es más que un tinglado de alto nivel. No hay aquí nada de impredecible ni de espontáneo, como se quiere hacer creer.
Estamos ante un golpe de opinión fríamente calculado, para el cual el gobierno contaba con el verbo ampuloso del editorialista del Tiempo y con un video oficial difundido en todos los medios de comunicación.
(Desde hace unos meses, el gobierno está exhibiendo videos de sus operaciones militares y de policía -grabados en baja calidad y con cámara casera, al estilo del Proyecto de la Bruja de Blair- que, en nuestra era de la imagen, pero también de la manipulación de la imagen, pretenden pasar como pruebas fehacientes y concluyentes de la verdad. Aunque se quiere presentar estos videos como si fueran información de primera mano, resulta evidente que todos ellos fueron sometidos a un proceso de edición. No deben, pues, ser vistos como pruebas documentales sino como herramientas de persuasión).
Contrario a lo que pretende el editorialista del Tiempo, la extradición no fue impredecible, sino que se venía preparando y se llevó a cabo gracias a que el Consejo Superior de la Judicatura aprobó el decreto 1364:
"La mayoría de los magistrados" de este organismo, afirma Gustavo Petro, "le deben su cargo a Uribe. Angelino Lizcano, el actual presidente, es amigo cercano a los parapolíticos, que fueron quienes lo eligieron. Con esto se demuestra que el gobierno capturó el Consejo Superior de la Judicatura e interfirió en los procesos penales contra sus amigos" Esto con el fin de "detener los procesos que estaban develando los paramilitares con sus versiones libres".
Para muchos analistas, la extradición tenía por objeto ocultar la verdad sobre los crímenes de los paramilitares y entorpecer las investigaciones sobre la parapolítica. En este sentido, el diario El País recuerda que Salvatore Mancuso es uno de los extraditados "que más ha hablado de los vínculos de los paramilitares con las altas esferas del poder político":
"Fue el primero en decir que el 35% del Congreso estaba a sueldo de los paras y, hace poco, en un programa de televisión, aceptó que se había "quedado corto". Mancuso ha confesado a la justicia algunos de sus cientos de crímenes y ha manchado a varias personalidades. Al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, lo acusó de haberse reunido con ellos varias veces para organizar un compló contra el ex presidente Ernesto Samper. Del vicepresidente Francisco Santos aseguró que les buscó para crear un frente paramilitar para Bogotá. Y fue también quien denunció que las multinacionales bananeras que operan en el país pagaron jugosos sobornos a la organización".
A propósito de alias Jorge 40 y don Berna, también extraditados a los Estados Unidos, dice la revista Semana:
"El caso que deja más dudas es el de Jorge 40, quien había anunciado hacía dos o tres semanas, que en su siguiente versión libre iba a contar lo que sabía sobre crímenes a sindicalistas, a indígenas y sobre masacres. Algo similar estaba pasando con Don Berna, que sólo en las últimas semanas había empezado a colaborar"
Las versiones sobre un ocultamiento de la verdad comienzan a confirmarse. Así, la revista Semana informó ayer sobre la desaparición de las memorias de los teléfonos celulares y de los computadores de los jefes paramilitares.Dice la revista: "La pérdida de la información se produjo después de que, de manera sorpresiva, el gobierno extraditara a 14 jefes paramilitares el pasado martes" Y concluye: “Ahora, que no aparecen los archivos, podría ocurrir que se muera la verdad o que sea distorsionada”
Dice un amigo que el carro particular solo debería estar permitido para las personas con un grado de discapacidad severo. Los demás deberían movilizarse en bicicleta o utilizar el transporte público.
Dada la cantidad de metales y porquerías que flotan en el aire de las grandes ciudades, dado que los polos se están derritiendo y el mundo tendrá pronto el aspecto de un whisky on the rocks en las manos de un abstemio, dado que el máximo anhelo de mucha gente es tener hijos sanos y fuertes que no mueran prematuramente de una enfermedad respiratoria, dado, en fin, el estado de las cosas, lo que dice mi amigo debería aplicarse al pie de la letra.
Pero la gente se comporta como si en el mundo no pasara nada, como si no hubiera una guerra por el petróleo y como si el calentamiento global no se constatara ya en los desordenes climáticos y el resquebrajamiento de los polos.
El carro está tan incrustado en nuestro modo de vida que el comercio y hasta la reproducción parecen imposibles sin él. Por eso aplaudo todas las iniciativas tendientes a extirpar ese tumor de la faz de la tierra. En lo personal, no tengo permiso de conducir y nunca sentí la tentación de aprender a manejar. En lo colectivo, me gustan cosas como las ciclovías y los días sin carro (en Bogotá), y desde hace diez meses utilizo todos los días el sistema de bicicletas que fue implantado en París. Consiste en una serie de estaciones distribuidas cada trescientos metros (o menos) por toda la ciudad, en las cuales los usuarios pueden retirar bicicletas de uso público.
París cuenta con 371 kilómetros de ciclorrutas. Amsterdam con mas de 500 Kilómetros y toda Holanda con unos 19 mil Kilómetros. ¿Cuántos kilómetros tiene Bogotá? Según datos de la Alcaldía,"Bogotá cuenta con 297 kilómetros de ciclorruta". Cifra alentadora en el contexto latinoamericano, pero que está muy lejos de ser suficiente.
En otras ciudades de Colombia las ciclorrutas no han sido tenidas en cuenta en los proyectos de planeación urbana. Por todo el país se está copiando el sistema de buses articulados de Bogotá, pero no su sistema de ciclorrutas que, por precario que sea, es el "más grande de Latinoamérica".
No veo en Colombia una preocupación real de los gobernantes por alentar el uso de la bicicleta. Ésta puede ser la solución a los desafíos de nuestra época. Así lo ha entendido el alcalde de París. En efecto, la bicicleta es una manera limpia de desplazarse y de reducir los infartos y las enfermedades asociadas al sedentarismo. La creación de ciclorrutas debe entenderse, además, como un proceso de democratización de la ciudad. En la actualidad, el espacio público que disfrutan los ciudadanos con el poder económico para comprar un carro es mucho mayor que el que está a disposición de los peatones y ciclistas.
A pesar de los problemas ambientales, la mortalidad infantil asociada a la polución y los trancones, a los alcaldes de Colombia no les interesa incentivar la bicicleta. No les interesa porque nuestros políticos son brutos, ladrones, miopes y además clasistas: en Colombia la bicicleta es el medio de transporte de los estratos bajos. A diario, los obreros, que no tienen dinero para tomar el bus, se enfrentan en sus vetustas bicicletas al infierno del tráfico vehicular. Los políticos viajan en carros último modelo.
(Traducción: “En un coffeeshop, Francisco Santos y su esposa, Maria Victoria, con quien vino a Amsterdam, compran marihuana de origen Holandés...”)
Me comunican que el próximo 3 de mayo se celebrará el día mundial de la marihuana en 222 ciudades alrededor del mundo. Bogotá ya está en la lista. El contacto se llama Sebastián: sebastian_133@hotmail.com También hay una página en Facebook. La asistencia del vicepresidente todavía está por confirmar.
La historia ya la conocen: Mario Uribe, primo del presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, pidió asilo en la Embajada de Costa Rica luego de que la Fiscalía le dictara orden de captura por el delito de concierto para delinquir (promoción de grupos paramilitares). Entonces, un grupo de manifestantes protestó pacificamente frente a la edificiación. Más tarde, la embajada rechazó la petición de asilo y el senador fue detenido.
En este artículo,que tiene toda la apariencia de una noticia "objetiva", el redactor introduce algunos fragmentos en los cuales se solidariza con Mario Uribe.La intención: manipular al lector distraído que lee el periódico mientras desayuna o ve televisión, o que simplemente piensa que todo lo que está en letra de molde es verdad.
¿Por qué busca El Tiempo que nos condolamos con la captura de Mario Uribe, siendo que éste pretendía burlar la justicia colombiana? En vez de buscar la conmiseración de los lectores ¿no debería el principal diario del país abogar por la aplicación y el respeto de la ley?
Nos debemos solidarizar con las víctimas, no con los (presuntos) complices de los paramilitares. Pero el diario El Tiempo ha invertido los roles.
El redactor de la noticia sabe que los seres humanos nos identificamos con la gente que huye, con el solitario que se enfrenta a la sociedad, con el hombre sitiado que busca refugio. Ese es un clásico de la humanidad. Estamos escuchando ese tipo de historias desde los tiempos de las cavernas y más recientemente Hollywood las ha convertido en éxitos de taquilla.
Para que esta especie de manipulación emocional se ponga en marcha, el primer paso consiste en mostrar la reacción del presidente, un tipo que cuenta con amplia aceptación popular:
Más adelante, el diario señala que los manifestantes festejaron la negativa de la Embajada a conceder el asilo. Inmediatamente después, se pasa al dolor de Mario Uribe ante esa decisión. De lo cual resulta (como en una especie de silogismo perverso) que los manifestantes se regocijan con el dolor ajeno.
Bajo el subtítulo de "La incómoda protesta", el artículo continúa por la vía que señalamos arriba. Es decir, se muestra la noticia desde la perspectiva de Mario Uribe con la intención de que el lector se identifique con él y rechace a las víctimas que claman justicia:
El Tiempo no es un diario objetivo ni imparcial. Es un diario muy superficial que, por lo mismo, la mayoría de lectores ojea distraídamente, sin percatar que entre la avalancha de errores ortográficos, sintácticos y de contenido, de vez en cuando un redactor próximo al gobierno mete la mano. ¿Quién es?
Hace unos años vi desde la ventana de un carro en movimiento dos tractomulas siniestradas.La cabina de una se había estampado contra el parachoques de la otra. Los socorristas buscaban con sierras al conductor entre las latas. Tras ellos aterrizó un helicóptero que estaba acondicionado con una puerta trasera (no lateral de corredera como es más usual), por la cual descendió un enfermero empujando una camilla.
Anoche volvía a mi casa en bicicleta y sobre mi cabeza pasó un helicóptero. El aparato volaba a baja altura agitando las hojas de los arboles. Un gran foco de luz que atravesaba la lluvia, le servía al piloto para esquivar los edificios. Al principio pensé que había ocurrido una catástrofe en la estación de trenes. El ruido rebotaba en los muros y llegaba a mis oídos de todas partes. Entonces vi la luz más lejos. Pedaleé con todas mis fuerzas. Al fin, lo vi aterrizar como un pájaro gigante (el ave Roc) en el techo de un hospital.
* *
El viernes en la noche, un borracho que caminaba por la acera tropezó conmigo. Yo lo agarré de un hombro y lo empujé fuera de mi camino. No acababa de dar tres pasos cuando escuché que me llamaba. Me volví. El tipo estaba erguido y jugaba con las llaves de mi casa. Yo le dije que me las devolviera pero él me respondió con insultos. Luego de sopesarlas, las arrojó en un charco. Mientras yo me agachaba, lo vi perderse en la multitud. (Cuento esta anécdota a unos amigos mientras miramos un fotograma que está colgado en la pared. La imagen, tomada de la película Pickpocket, muestra una mano deslizándose furtivamente en un bolsillo).
* * *
Hace unos días, vi a un viejo magrebí contemplando a través de la vitrina de un almacén de baratijas, ajeno por completo a los carros y al ruido de la ciudad, un tapiz en el cual unos guerreros de espadas enhiestas, turbantes y tunicas al viento, galopaban sobre las arenas del Sahara.
Habría pagado por conocer sus pensamientos (si yo tuviera dinero para pagar y si ese tipo de cosas se pudiera comprar), la misma suma que habría dado por leer la mente de un viejo mahometano que rezaba de rodillas en los pasillos del metro. Vestía de manera tradicional. Llevaba la barba crecida y se veía en su rostro que la vida le había dado una gran bofetada. Repetía con voz cansada una cantinela árabe, mientras una multitud indiferente se afanaba por llegar al trabajo. Yo lo miraba tratando de descifrar el sentido de sus palabras, pero él tenía los ojos cerrados.
Hoy volvía de dar una clase y al pasar en bicicleta frente a la embajada de China me detuve a tomar unas fotos. Entonces dos policías descendieron de un furgón y me obligaron a borrar una por una las fotos que había tomado. Pero yo había abierto bien mis ojos y registrado todo con la mirada. Y como todavía no está prohibido escribir aquí va el relato de los hechos:
Una gran muralla de hierro había sido levantada para evitar que los pasantes se acercaran demasiado a la Embajada de China. En un primer momento pensé que los policías franceses pretendían denunciar la violación de los derechos Humanos, enrejando el edificio como una cárcel. El viento no soplaba y la bandera colgaba sobre la puerta como un trapo ensangrentado en el cual se hubieran limpiado la cara los disidentes. Las estrellas parecían dientes rotos a garrotazos.
En ese momento estaba pensando que, hace poco, los comercios chinos de Belleville amanecieron con grafitis que rezaban "Free Tibet". ¡Cómo si los pobres inmigrantes tuvieran la culpa de los excesos del Partido! Pero en esa ocasión la policía no hizo nada. Y no moverá un dedo como no sea para cazar y deportar ilegales. Mientras tanto, el embajador recibe protección especial y otros tantos privilegios que jamás conocerán los inmigrantes que buscan refugio en Francia.
Estaba perdido en mis pensamientos cuando descendieron de una furgoneta dos policías y me obligaron a borrar las fotos que había tomado.
Yo pensé: "pero no estamos en China, estamos en Francia. Y según tengo entendido, Francia es un país libre. Es el país de los derechos humanos, ¿no? Y qué sigue: ¿Me van a espiar? ¿Me van a fichar? ¿Van a prohibir que me conecte a Internet? Amparados en la retórica antiterrorista los gobiernos occidentales restringen las libertades civiles, instalan cámaras por doquier, despliegan tropas, y como esta locura no se detenga vamos a terminar todos viviendo como en China". Digo que pensé todo eso pero no dije nada porque tenía miedo. Entonces, me alejé de allí con mis principios democráticos entre las patas.
Pregunto: ¿tienen los policías derecho a hacernos borrar las fotos?
Si el paraíso se parece a algo es tal vez a la feria del vino de París. Y a la mansión de Playboy. Y a esas orgías de tipos ricos en yates anclados en Río de Janeiro. Y a ese lugar donde van los terroristas suicidas que está lleno de vírgenes desnudas. Y a la feria del vino de París.
-Hay que beber con Moderación. -¿Cuál es el número de Moderación Hernández? -05 18 34 75 16 -Llámala ya! Me encanta beber con esa maldita alcohólica.A la entrada de la feria del vino a cada persona se le entrega una copa. Uno pasa de puesto en puesto con la copa en la mano. (junto a las botellas hay una gran escupidera donde se supone hay que arrojar el vino después de probarlo, pero obviamente muy poca gente comete semejante sacrilegio). Señorita, ¿puedo probar su vino? "¿Cuál?" Me gustaría empezar por la cosecha del 2007 y luego ir descendiendo en el tiempo hasta el año 1997. "Por supuesto". ¡Cientos de productores han venido en esta ocasión! Vamos de puesto en puesto estirando la copa. Cuando llegamos al tercer pasillo estamos más borrachos que Boris Yeltsin. ¡Viva Francia!
Cuando me muera otra vez y vaya al cielo quisiera pasármela borracho: no tener que preocuparme por nada, no tener que trabajar ni estudiar, tan solo beber, tirar y escribir. Y cuando me llegue la hora de reencarnar y descender a este maldito mundo siendo otro, quisiera volver a la feria del vino de París: para recordar sin saberlo mi estancia celestial.
La Embajada de Francia en Colombia le negó la visa a catorce niños que iban a participar en el Torneo Infantil de Fútbol de Montreuil. De esta ciudad es originario el guitarrista Mohamed Yamani, quien ocupa por estos días los titulares de prensa. Yamani no pudo tocar en Nueva York porque la Embajada de Estados Unidos le negó la visa.
El periódico Página 12 de Argentina publicó el domingo pasado un interesante artículo sobre Mario Sandoval, el profesor que participó en el encuentro paramilitar de Ralito. El artículo se llama "Talento argentino para el gobierno de Francia" y está firmado por la periodista Nora Veiras.
Considero que estamos ante un simple error de edición. No obstante, me parece que es responsabilidad de la periodista enmendar la información y reconocer la autoría de mi texto.
Pregunto a los colegas bloggers: ¿sirve para algo la licencia Creative Commons? ¿Puedo exigir que se reconozcan mis derechos de autor con base en ese contrato?
Cito a continuación el artículo de Página 12 en el cual se reproduce mi texto (el cual he subrayado):
Lo que está haciendo el periódico El Tiempo de Colombia me genera vergüenza: publican una foto sacada del computador de Raúl Reyes, en la cual -dicen ellos- aparece este guerrillero en compañía del ministro de Seguridad del Ecuador, Gustavo Larrea. 24 horas después tienen que emitir un comunicado pidiendo disculpas: el hombre de la foto no era el funcionario ecuatoriano sino un líder comunista argentino. Los editorialistas del Tiempo culpan del error a la fuente, es decir, a la Policía Nacional que habría suministrado información falsa.
El Tiempo no es un diario responsable. No lo es porque no verifica la información que le suministran sus fuentes, pero, sobre todo, porque insiste en sostener una posición beligerante y en alimentar los odios de los lectores. A una semana de la crisis que casi nos lleva a la guerra se impone una posición prudente que El Tiempo está lejos de asumir. El Tiempo es uno de los pilares del espíritu anti-venezolano y anti-ecuatoriano que impera en Colombia. Desde esa tribuna, con tal de exacerbar los odios contra los países vecinos se difunde información que no ha pasado por ninguna prueba de verificación.
¿Por qué no se verifica una información tan delicada? Porque El Tiempo es un diario al servicio del gobierno, un diario con la cabeza agachada que no cuestiona ni critica las informaciones que le encargan publicar.
Insiste el editorialista del Tiempo en que "no se puede aprovechar este lamentable episodio para desvirtuar el contenido de los computadores de Reyes y de otros jefes guerrilleros". ¿Por qué tanto interés en que creamos a pie juntillas en el contenido de los computadores cuando todo parece indicar que estamos ante un montaje? Incluso, si ese no es el caso, no está de más que los lectores cuestionen y critiquen esos contenidos, en vista, digo yo, de que el diario El Tiempo es incapaz de hacerlo.
El país está tan polarizado que en lugar de una marcha general contra la violencia, hubo falta hacer dos marchas: una para los que se oponen a las FARC y otra para los que se oponen a los Paramilitares. Muchos asistimos a las dos marchas. Pero la mayoría de los colombianos optó salomónicamente por no asistir a ninguna. En no pocas ocasiones, el homenaje a las víctimas que inspiraba ambas marchas quedaba eclipsado tras las banderas políticas. Uribistas y Chavistas deberían haber dejado sus banderas en casa, y enarbolado las fotos y las listas de las miles de víctimas. Sé de gente que fue criticada por oponerse a los paramilitares en la marcha contra las FARC y viceversa. Hubo insultos e incluso agresiones. El cubrimiento de los medios fue muy sesgado (el del Tiempo fue especialmente vergonzoso). Pongo a continuación algunos videos encontrados en Youtube que dan cuenta del estado de las cosas.
Uribistas golpean a opositores en Nueva York: 1 y 2.
Organizadores de la marcha contra las FARC en París se oponen a presencia de pancarta contra los paramilitares: 1, 2 y 3.
Manifestantes violentos desacreditan marcha contra los paramilitares: 1
Detesto la navidad por empalagosa, falsa, repetitiva, predecible e indigesta. ¿Cuántos de ustedes no tendrán pesadillas o se irán a la cama con flatulencias por culpa de una bestia de corral o un ave gallinacea mal digerida? Detesto la navidad porque en ella se matan grandes cantidades de animales. Detesto la navidad porque en ella se invaden de luces los árboles y se arrojan cientos de cohetes al aire, sin ninguna consideración por los pájaros y sus polluelos. He visto, repito, he visto colibríes muertos, mientras se iluminan de verde y rojo los siniestros ojos de papa Noel, el sombrero de los gnomos y la nariz de Rudolph, el reno cocainómano. Detesto la navidad porque no puedo evitar pensar en los niños que tienen hambre o que perdieron una pierna o a sus padres en la guerra. Quiero simplemente emborracharme y bailar un poco y atragantarme de comida para no pensar en el sufrimiento y la miseria del mundo.
Brindo por ustedes, es decir, por mi familia, mis amigos, los lectores de este blog y por la periodista rusa Anna Politkovskaya, asesinada por oponerse al regimen de Putin.
Cada vez que un político cercano al presidente se ve salpicado, destituido o investigado por vínculos con el paramilitarismo, Uribe amenaza frente a los medios con revelar los supuestos nexos entre los partidos de la oposición y la guerrilla. (Ejemplo de ello son las calumnias proferidas contra Rafael Pardo o Samuel Moreno Rojas). Sin embargo, ahora sabemos que en el partido Convergencia Ciudadana, próximo al presidente, militan no solo numerosos parapoliticos sino también el primer congresista relacionado con la guerrilla del ELN. Se trata de José Vicente Lozano, representante a la Cámara por Arauca. Hasta el momento, lo más relevante del uribismo ha sido su inaudita capacidad para encarnar todos los males de Colombia.
Muchos personajes del gobierno de Uribe me resultan antipáticos, unos porque están involucrados en asuntos oscuros (politiquería, mafias o paramilitarismo) y otros porque pertenecen a la godarria rezandera y tradicionalista de antaño.
No obstante, en este caldo de tendencias que constituye el uribismo hay un tercer tipo de funcionarios que detesto, ya no por las razones atrás expuestas, sino porque son una suerte de mercenarios de la política, de jóvenes ejecutivos super-eficientes que ascienden en el escalafón más preocupados por su carrera personal que por el país.
Ese me parece que es el caso de Sandra Suárez, ex-consejera presidencial de asuntos internacionales, encargada de la negociación del TLC, quien desde hace 20 días trabaja para la farmacéutica Wyeth.
Ese también parece ser el caso de María Fernanda Hurtado "del Ministerio de Comercio, que durante la negociación con E.U. hizo parte de la mesa de propiedad intelectual, donde se abordó el controvertido tema de los medicamentos". Y que "desde la semana pasada, trabaja con la suiza Novartis". ¿Por qué, de repente, como señala un lector del tiempo.com, las farmacéuticas están tan interesadas en comprar las principales fichas de Colombia en la negociación del TLC?
Según un artículo del Tiempo de hoy, "las FARC tienen entre 40 y 50 secuestrados en su poder". Raúl Reyes, jefe de las FARC, "sostiene que entregará a los secuestrados, luego de que se firme un acuerdo en el que el Gobierno colombiano se comprometa a liberar a la totalidad de guerrilleros de las Farc que estén presos en el momento de la firma del pacto".
¿Cuántos guerrilleros de las FARC están presos? Según El País de españa: "La guerrilla de las FARC propone canjear 45 rehenes (políticos, militares, policías y empresarios) (...) por unos 500 de sus combatientes presos". Y añade: "Las FARC tienen hoy en su poder a unas 700 personas en total, pero sólo 45 están entre los canjeables (...) La liberación del resto de los cautivos se suele negociar a cambio de un rescate monetario".
En suma, de los 700 secuestrados en poder de las FARC sólo 45 serían canjeados por 500 guerrilleros presos en las carceles colombianas. A todas luces se trata de un canje desigual.
Estoy a favor del acuerdo humanitario. Las personas retenidas deben recuperar la libertad cuanto antes, pero, por lo mismo, considero que las FARC deben incluir dentro de los canjeables a la totalidad de los secuestrados, es decir, a las 700 personas que tienen en estos momentos en su poder.
Decía E.M. Forster que aquello que motiva a los lectores de novelas a seguir el desarrollo de una historia a través de cientos de páginas es el afán por responder a la pregunta: ¿y a continuación qué va a pasar? Si hay una pregunta al principio de todo acto de lectura, tendríamos que reconocer, entonces, que el interrogante que nos mueve a leer la prensa colombiana es: ¿y a quién mataron hoy?
No obstante, la violencia se ha vuelto tan común que ya dejó de sorprendernos. Reaccionamos frente a los asesinatos ya no con estupor o consternación sino apenas con curiosidad informativa, cuando no con indiferencia.
La violencia cada vez nos indigna menos: el país ha asistido con la cabeza gacha a los peores actos de barbarie de las últimas décadas.
Nos hemos resignado a la muerte violenta como si ésta se inscribiera junto al cáncer y al infarto dentro de las causas naturales de deceso. Los familiares de las victimas, a quienes la impunidad imperante niega toda posibilidad de justicia o reparación, han tenido a su vez que aceptar la violencia como una suerte de fatalidad. Como si un rayo o una avalancha se llevara por delante a la gente. Dice una desplazada por la violencia: “eso es normal: que mataron ocho campesinos y eso es normal; que mataron seis guerrilleros y eso es normal; que mataron seis 'paracos' y eso es normal. Que allá se muera un campesino es lo mismo que se muera un perro" .
Eso en lo que respecta a Colombia. Cuando abandono la lectura de la prensa colombiana y paso a mis asuntos cotidianos acá en París, siento de repente que la vida no es tan corta y tan incierta como me parecía antes.
Aunque bueno... la noche del 23 de octubre una mujer y su acompañante fueron apuñalados por un inmigrante ilegal que les había pagado siete mil euros a cambio de papeles falsos que éste nunca recibió. El agresor, que asesinó a la mujer a unas cuantas cuadras de mi casa, fue abatido por la policía. Como éste, se citan numerosos crímenes cometidos por inmigrantes. Valga como ejemplo el reciente asesinato de una mujer a manos de un rumano en las afueras de Roma.
Los anteriores casos alientan la violencia racista y xenófoba, de la cual es ejemplo la agresión contra una chica ecuatoriana en el metro de Barcelona o la golpiza propinada a un colombiano en Madrid. Los inmigrantes figuran unas veces como victimas y otras veces como responsables de la violencia en Europa.
También se citan en la prensa casos de vendettas entre las mafias y episodios de violencia de género, aunque la rúbrica que tal vez más llama la atención del público es la de los homicidios asociados a desordenes mentales. En esta categoría se agruparía toda la serie de crímenes sensacionales cometidos por gente “normal” que un día se sale de sus casillas o por sicópatas y asesinos en serie que se pasean por las calles bajo la apariencia de ciudadanos del común. (Los asesinos que atemorizan a los ciudadanos del tercer mundo tienen porte y cara de asesinos, aquellos del primer mundo resultan espeluznantes porque tienen aspecto de gente normal).
En los últimos meses, por ejemplo, los diarios se han ocupado con detenimiento de la desaparición de la pequeña Madelaine. El pasado 3 de mayo la hija los MacCann desapareció en Portugal, sin que se haya podido elucidar si se trató de un rapto (que se pretende habría sido cometido por un ciudadano marroquí) o si se trató, en cambio, de un acto de infanticidio perpetrado por los propios MacCann (según rastros de sangre encontrados por la policía).
El affaire Madelaine ha pasado de ser una noticia a convertirse en una novela policiaca por entregas.
Si la historia de Madelaine podría llevar la firma de Hitchcok o de Agatha Christie, los recientes casos de violencia parecen haber puesto a competir a la televisión y a la industria del cine por la atención del público. Me refiero a la captura del asesino en serie ruso “El ajedrecista” (cuya historia nos remite a cintas como Seven o Zodíaco) y a la reciente matanza en una escuela de Finlandia, que ha servido para evocar la películaElephant de Gus Van Sant.
Imposible, pues, hablar de la violencia contemporánea sin hacer referencia a los medios audivisuales.
Constatamos que los jóvenes asesinos recurren cada vez más al video para hacer alarde de su arsenal mortífero y a internet para exponer con argumentos paupérrimos sus últimas intenciones. Los jóvenes han perdido la imaginación y se copian unos a otros hasta en el suicidio.
Avanzamos hacia una retórica universal de la violencia que se repite en la televisión, las salas de cine y la internet. Hay una retórica de la violencia islamista, una retórica de la violencia revolucionaria, una retórica americana sobre la invasión a Iraq... bueno, ahora contamos también con una retórica de los jóvenes asesinos.
Las líneas generales de esta última son: el descontento, el pesimismo, la amalgama de ideas radicales de izquierda y de derecha (Hitler y el Che Guevara son los iconos de estos jóvenes asesinos), la idea de que la vida y el mundo no valen la pena, pero al mismo tiempo una consciencia mediática muy fuerte: que se sustenta en la idea de que sólo se puede trascender ingresando en el circuito de las celebridades de Internet (junto a Britney Spears y Paris Hilton) .
Para estos jóvenes “mudjadines”, la internet ya no es una herramienta de propaganda ideológica sino un fin en sí mismo. La gran biblioteca universal donde antes querían ver inscrito su nombre los grandes autores, ahora está al alcance de todo aquel que quiera cometer un acto de demencia.
La fascinación que experimentan los medios de comunicación por la violencia y por la figura enigmática y desconcertante de los jóvenes asesinos, ha convertido a los periodistas en verdaderos cómplices de las masacres en las escuelas. No digo que haya que renunciar a información, sino que hay que atreverse a formular una reflexión sobre los medios y la violencia que no veo en ninguna parte.
Hasta ahora los periodistas no han hecho otra cosa que trabajar para los jóvenes asesinos, haciendo cumplir cual agentes testamentarios su voluntad de gloria.
De la misma manera, mientras no seamos capaces de manifestar nuestra indignación frente a la violencia, los espectadores seguiremos siendo responsables de que el espectáculo del horror se multiplique frente a nuestros ojos. Obviamente que hay que ejercer un control más severo sobre la producción y la venta de armas, pero también tenemos que preguntarnos por nuestra responsabilidad como espectadores. No digo que apaguemos el televisor y escondamos la cabeza, sino todo lo contrario: que la levantemos. O, bueno, algo así.
Pronostico que como van las cosas en los próximos meses se producirán nuevas masacres en las escuelas (¡los adolescentes son tan predecibles!) y que la guerra, los actos terroristas y la violencia en general se recrudecerán mientras nosotros miramos la televisión.
El pasado 21 de septiembre, la prensa colombiana dio a conocer la condena de seis años de prisión contra tres pilotos de la Fuerza Aérea por el homicidio culposo de 17 civiles. Los uniformados arrojaron hace nueve años, en 1998, una bomba de racimo contra los habitantes de la población de Santo Domingo (Meta). La masacre tuvo lugar, dicen lo pilotos, debido a que confundieron a los civiles con guerrilleros durante enfrentamientos con las FARC.
Ese mismo día, la prensa española refirió en una breve nota el éxito de diferentes iniciativas ciudadanas para erradicar las bombas de racimo. La idea de los manifestantes, que ya han sido escuchados por el gobierno, es que España deje “de almacenar, fabricar y vender este tipo de armas que causan especial daño en la población civil”.
El funcionamiento de las bombas de racimo es el siguiente: “al alcanzar el misil una altura determinada éste se abre y libera de 300 a 400 submuniciones, pequeñas bombas, que se exparsen en un radio aproximado de cinco canchas de fútbol”.
A la luz de estos nuevos datos se puede entender mejor el escenario de la masacre de 1998: una lluvia de submuniciones cayó ese día sobre los habitantes de Santo Domingo.
Las recientes victorias del ejercito colombiano sobre las FARC se deben principalmente a la estrategia de bombardear aréas ocupadas por esta guerrilla. Así, por ejemplo, durante la operación del pasado 2 de septiembre, en la cual murieron 34 guerrilleros, entre ellos alias El negro Acacio, comandante del frente 16 de las FARC, se arrojaron un número de 60 bombas en zona selvática del Vichada.
¿Qué tipo de bombas se arrojaron en esta oportunidad? ¿Se siguen utilizando bombas de racimo? ¿Existe la posibilidad de que un error militar vuelva a repetir el infierno de hace nueve años en otra población del país? Ni las publicitadas operaciones quirúrgicas de la fuerza aérea norteamericana en Iraq han evitado la muerte de civiles.
La guerrilla ha cometido igualmente errores fatales que han cobrado la vida de cientos de civiles. Todo el país recuerda, por ejemplo, la masacre de Bojayá, ocurrida el 2 de mayo de 2002. Ese día, las FARC arrojaron una bomba artesanal sobre un iglesia en la cual se refugiaba la población civil. ¡119 personas murieron!
COMO CONECTARSE GRATIS O DE MANERA MUY ECONOMICA A INTERNET?
-Como decia Hamlet: "tath is the question"-
Sepan queridos lectores que si este blog se interrumpe de vez en cuando es siempre por problemas técnicos, nada mas. Tras un cambio de residencia me encuentro esta vez sin conexion a internet... y la vida no esta para andar gastando el dinero en cibercafés. Por lo demas, ando ahorrando y trabajando para poder pagarme una suscripcion mensual a Internet y poder asi publicar semanalmente, al menos, una entrada en este espacio.
Para ello solicito la orientacion y el consejo de los lectores residentes en Francia. He estado evaluando las diferentes opciones que ofrece el mercado y hasta ahora no he encontrado una que me convenga. La mayoria de operadores de Internet (Neuf, Darty, Free) exigen, incluso para instalar una conexion WIFI wireles, la activacion de una linea teléfonica (France Telecom), lo cual no resulta rentable para mi. Necesito una conexion WIFI que no tenga que pasar por la activacion del telefono pues eso implica gastos suplementarios.
Pensé en afiliarme a OZONE, pero mi casa no esta cubierta por este servicio de antenas WIFI.
Estoy averiguando por otras conexiones tales que Freephonie, Alice, Livebox, Elisa (?), Wanadoo, etc.
También pensé en comprarme una antena o un ROUTEUR, con la intencion de instalar en la ventana de mi cuarto una antena pirata que capte todas las señales habidas y por haber, pero no soy experto en informatica y temo hacer una inversion inutil. Por favor, si alguien sabe como me puedo conectar gratis a Internet desde mi casa o si saben de alguna conexion que no sea muy cara (digamos 20 €), les ruego me lo hagan saber.
Acabo de pasar una temporada en la Isla de Bréhat, sobre el canal de la mancha, en la accidentada costa noroccidental de Francia. Más exactamente en el departamento de Bretaña, al oeste de Saint Malo. Si estas breves indicaciones no aportan un idea muy clara de la situación geográfica de Bréhat, baste agregar que las aguas heladas del Atlántico norte golpean sus costas de granito rosa, que una encrucijada de vientos teje una red invisible sobre la cual se sostienen las gaviotas, que en la noche se adivinan sobre el mar los resplandores del continente y que, en el día, tanto brilla el sol como estalla el temporal.
Esta repentina exaltación poética está más que justificada: la casa en la cual me alojaba pertenecía a Edmond Haraurcourt (1857-1941), poeta francés caído en el olvido, que a su muerte legó la propiedad a la Cité Universitaire, con la esperanza -se lee en su testamento- de que los estudiantes sin un peso en el bolsillo puedan vacacionar gratis. La voluntad del señor Haraucourt se sigue cumpliendo al pie de la letra.
Para llegar a Bréhat desde París se debe tomar un tren, luego un bus, después un barco y, una vez en la isla, es preciso caminar tres kilómetros hasta la casa del señor Haraucourt. Como la circulación de automóviles está prohibida, los isleños se desplazan a pie o en bicicleta. Hay que ver cómo la ausencia de carros transforma radicalmente la vida de la gente. No pretendo enumerar aquí los problemas ambientales causados por el tráfico automotor ni las ventajas para la salud del ejercicio cotidiano, así es que sigamos. A propósito de medios y maneras de locomoción, había días en que me sentía participando en una prueba de triatlón: salía a trotar en la mañana, después nadaba en el agua helada y, luego, pedaleaba hasta el mercado del pueblo.
Superé mi temor al agua fría gracias a dos suecas que se alojaban en la casa. Salíamos a trotar todas las mañanas y, luego, sin ningún recelo, se sacaban la ropa para meterse al agua. El primer día yo les pregunté si los cambios bruscos de temperatura no eran peligrosos para la salud. (En Colombia se citan casos de gente acalorada que abre la nevera o la ventana y se le tuerce la cara). Ellas me dijeron que, en su país, la gente se bañaba desnuda en el mar después de haber pasado media hora en el sauna. ¡Argumento suficiente!
Otro día en que estábamos nadando, cuando vi que el fondo se volvía azul oscuro y que la tierra comenzaba a alejarse de nosotros, les pregunte si acaso no había tiburones. Ellas me dijeron que sí pero que no eran peligrosos. Volvimos a la costa arrastrados por las olas. Yo las seguía a todas partes y ellas se divertían arrancándome capas de temor. Un día nos acercamos demasiado a una gran roca que sobresalía del agua, un islote escarpado e inaccesible. El agua golpeaba con violencia. Yo trataba de seguirlas pero la cresta de las olas me ocultaba sus cuerpos. Cuando a fuerza de brazadas logré remontar las olas, las vi luchando contra la corriente que amenazaba con estrellarlas contra la pared de granito. Volvimos a la casa con las rodillas ensangrentadas por culpa de las piedras.
-Si una sueca -me preguntó preocupado un amigo- se arroja desde un acantilado ¿tú la sigues? -Sí.
Cuando era adolescente circulaba en colombia una revista pornográfica en forma de librillo (12 x 18 cm) que se titulaba "Sueca". Era popular entre el estudiantado, amén de sus magnificas rubias, porque gracias a su formato discreto se la podía ocultar entre cuadernos y textos escolares. Debo a esa maravillosa revista toda una serie de fantasías que se han enquistado tan profundo en mi cerebro, que la sola mención de la palabra "Estocolmo" me hace empalmar como un caballo.
Una noche nos emborrachamos al borde del mar. De vuelta a la casa me llevaron trastabillando (estábamos tomados de las manos) por el camino del cementerio. Todo estaba oscuro y el sendero de piedra se deslizaba entre las tinieblas como una serpiente plateada. Al llegar a la puerta de hierro vi que estaba escrito en letras grandes negras "cementerio marino". La niebla se enredaba entre las cruces como un velo descosido, a través del cual se filtraba la luz de la luna. Juro que escuché una música espectral, algo así como el coro de las almas de los muertos. Entonces empujé la puerta del camposanto y ellas me siguieron.
Al otro día, salimos a trotar a pesar de que estaba lloviendo. A las nórdicas las tiene sin cuidado el mal tiempo y la resaca. Al cabo de un rato llegamos a un acantilado, entonces nos arrojamos al agua, que de lo puro helada quemaba la piel como si estuviera hirviendo. El mar estaba agitado, pero ya nada podía sorprenderme. Ellas hablaban en sueco y se reían. Sin decir palabra, Ingrid se alejó. Yo me quedé nadando junto a Monica. (Así se llamaban). Al besarla, como no teníamos pie, nos hundimos. Yo pensé que nos íbamos a morir y ella se reía entre las algas con la boca llena de agua.
Una veintena de estudiantes espera de pie frente a una puerta cerrada, la fila colma el pasillo y desciende por las escaleras. La escena se desarrolla en un edificio desvencijado de un barrio popular. Es en verano. El calor emanado por los cuerpos le suma algunos grados al aire que flota al interior del inmueble de madera.
Asiáticos, árabes, negros, jóvenes franceses, blancos de Europa del este, varios latinoamericanos, entre los cuales yo, buscan un techo bajo el cielo de París. Franqueada la puerta, los propietarios examinan a los posibles arrendatarios, éstos a su vez toman nota de los defectos de la habitación: ruido bagdadí en la calle si se abre la ventana. Si se cierra la ventana, un calor atroz y un olor tres veces peor. Inodoro, ducha, cocina, mesa, silla, etc., todo en 9 metros cuadrados. Por si eso no fuera poco, el alquiler es de 450 euros al mes.
Debido a la falta de espacio, la cama queda en un altillo a cuarenta centímetros del techo, lo cual impone una inquebrantable abstinencia sexual. En semejante estrechez ni la masturbación es posible. Eso no es un cuarto sino un ataúd. Descartada la pocilga, prosigo mi búsqueda en otra parte.
La escena se repite en otro edificio, a unas cuantas cuadras del anterior. A fuerza de seguir el itinerario propuesto por los anuncios clasificados, he terminado por coincidir con una chica árabe. Sus ojos son dos piedras preciosas, incrustadas en un rostro de finas facciones morenas. Como ella llega primero, yo le miro las nalgas y las piernas mientras subimos las escaleras. A la salida conversamos. Sin duda es mutuo: el cuchitril no nos gusta y nosotros tampoco le agradamos al propietario. Con la excusa de compartir consejos inmobiliarios, vamos a tomarnos un café...
Al otro día me levanto temprano. Cuchareo las zucaritas de Kelloggs al tiempo que reviso los anuncios clasificados. Llamo a los propietarios y cuadro varias entrevistas para la tarde. Algunos son simpáticos, otros no tanto. -Buenos días, llamo para lo del anuncio. -¿Usted trabaja? -Sí. -¿Y tiene un fiador? -No, pero le aseguro que puedo pagar. -Si no tiene un fiador en Francia no insista porque no va a conseguir nada -Yo sé, pero tengo que seguir intentando porque no puedo dormir en la calle.
Cuando leo los anuncios clasificados sobrevuelo con la imaginación la ciudad. Veo parques, calles, bares, cines, iglesias, sitios que conozco. No me gusta vivir cerca de los cementerios ni de los hospitales (pienso que el dolor se queda flotando en el aire), en cambio, hay lugares (cerca de los parques) y nombres de calles que inflaman mi imaginación, como la Rue de l'Amiral Mouchez.
De vez en cuando, interrumpo mi búsqueda para leer las noticias de Colombia. Las adversidades de mi vida en París me parecen pueriles cuando las comparo con los afanes cotidianos de una familia de desnutridos, o con la angustia de los familiares de los secuestrados, o con las peripecias de los campesinos que huyen de sus casas porque los van a matar.
Estoy sentado con otros jóvenes en la cocina de un apartamento de lujo. Acabamos de visitar las habitaciones de servicio que alquila una señora burguesa. Con tono displicente, ella nos pregunta de dónde venimos. Una chica francesa dice el nombre de un suburbio popular. La señora se toma la libertad de añadir que "ése no es un barrio bonito". Cuando llega mi turno respondo: -Del otro lado del Atlántico, de Colombia. Y ella replica: -Uno de los países más peligrosos del mundo, pero ¿al menos tiene un fiador? -Sí -Yo le digo que sí pero no es cierto. Lo hago simplemente para ver si ella está dispuesta a alquilarme un cuarto. Cuando nos acompaña hasta la salida yo le digo "hasta luego, señora" pero ella no dice nada. Por toda respuesta escucho un portazo.
Actualización del 8 de agosto de 2007
Al cierre de esta edición encontré finalmente una habitación. Un golpe de suerte. Mi nueva casera es una simpatiquísima mujer iraní, que se mostró muy comprensiva en lo que respecta a mi falta de fiador. De todos modos, para garantizar que yo pagaré puntualmente el alquiler, tuve que dejarle listos los cheques de los próximos seis meses, que ella irá consignando mes por mes. La conclusión lógica de que este affaire se resolviera así como por milagro, a último momento, es evidente: Dios lee mi blog. Gracias a Dios en los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Para que se hagan una idea de mis nuevos arrendadores, quisiera concluir diciendo que ellos me hacen pensar en la familia de Marjane, en el filme Persepolis. (No se lo pierdan. Vean aquí el trailer y la página oficial. La canción es una nueva versión, muy bien lograda, de Eye of the tiger, de la película Rocky III).
Estuve viendo la emisión "Terrorismo en Colombia" del History Channel. El programa se ocupa del terrorismo guerrillero y del terrorismo paramilitar, en oposición a los cuales el Gobierno Colombiano es presentado como paladín de los valores democráticos.
Se cita como ejemplo de terrorismo el atentado contra el candidato Uribe Vélez en Barranquilla, el cual, se supo más tarde, fue planeado por los servicios de inteligencia del Estado para atemorizar a la opinión pública y justificar el proyecto político de Uribe. En todo rigor se trata de terrorismo de Estado, del cual no se ocupa el documental.
Así como el gobierno y los grupos armados ilegales emplean el miedo como instrumento político, de la misma manera una cierta idea de patria sirve a los intereses de los bandos en conflicto.
Es necesario estar en guardia frente al nacionalismo. Los actores armados, incluido el gobierno, alientan de manera muy conveniente la idea de que es preciso sacrificar la vida por la patria.
Recientemente, el ex-ministro Londoño promovió la tesis de que Diego Mejía (el empresario asesinado durante un fallido rescate militar) no murió en vano. Escribe Londoño en